Primero entiendo tu empresa. Después, presupuesto.
No vendo paquetes cerrados. Cada negocio repite cosas distintas, así que el precio sale de lo que de verdad hace falta automatizar. Ni más, ni menos.
20–30 minutos por videollamada o teléfono. Me cuentas qué llamadas pierdes, qué tareas se repiten y qué programas usas hoy.
En 48 horas te envío qué automatizaría, en qué orden y cuánto cuesta cada fase. Empezamos por lo que más ahorra.
Monto un agente con tus servicios y tus reglas y te llama. Si no te convence, no seguimos y no pagas nada.
Cada pieza entra cuando la anterior funciona. Yo vigilo el sistema a diario y ajusto lo que haga falta.
Cómo se paga
Una parte fija mensual por cada pieza en marcha (voz, gestión, mensajería, horario) y, en la voz, los minutos de llamadas atendidas contados por segundo. Las que no se cogen no cuentan.
Cuando el volumen crece, pasamos a tarifa plana. Sin permanencia: si un mes no te compensa, lo paras, y tus datos son tuyos.
Software adaptativo
No te encajo en una herramienta: la herramienta se moldea a cómo trabajas. Tus horarios, tus servicios, tus excepciones, tu forma de hablar con el cliente. Si mañana cambias de proveedor o de calendario, el sistema cambia contigo.
¿Qué se repite cada día en tu empresa?
Cuéntamelo en una llamada de 20 minutos. Salgo de ella sabiendo qué automatizar primero y te mando una propuesta a medida, sin compromiso.